Fecundada por la poes¡a provenzal _llevada a tierras gallegas a trav?s del camino de Santiago_, en la segunda mitad del siglo XII, en el Noroeste peninsular va a surgir una peculiar escuela po?tica que se extender luego a toda el rea occidental de la pen¡nsula ib?rica. Un paganizante sentimiento de la Naturaleza, con una omnipresencia del mar, asociado a la pasión amorosa y a los ritos y ceremonias de la fecundación, animan el trasfondo mgico de esta poes¡a, que luego rebrotar en el hilozo¡smo de la l¡rica de los siglos XIX y XX, caracterizada por una honda vivencia de lo natural, fundido a un vago clima de ensoñación y melancol¡a. Todo lo cual llegar a cristalizar en el distintivo sentimiento de la saudade, sentimiento, a veces con trasfondo filosófico, que caracterizar, como inequ¡voca seña de identidad, a la poes¡a cultivada a ambos lados del Miño. Desde su aventajada plenitud medieval esta literatura va a constituir una muy rica tradición po?tica que desde fines del siglo XII hasta mediados el XIV, con sus cantigas dïamigo y las dïescarnio e de maldizer, llegar¡a a ostentar la hegemon¡a de la expresión l¡rica tanto en Galicia y Portugal como en tierras de Castilla, de Extremadura y Andaluc¡a, y en la que tanto castellanos como andaluces se expresaban en esa lengua, o dialecto canónicamente po?tico general, que era el galaico-portugu?s. En dicha lengua literaria manifestar¡an sus ¡ntimos sentimientos trovadores, cl?rigos, nobles y hasta reyes, como Alfonso X de Castilla o Don Dion¡s de Portugal.Anquilosada luego durante siglos por el centralismo uniformador que va a enseñorearse pol¡ticamente de tan acrisolada lengua de cultura, ?sta quedar menesterosamente reducida para la mayor¡a a una especie de dialecto de marineros y labriegos, cuando ella hab¡a sido la que, desde el conf¡n noroccidental ib?rico, hab¡a supuesto el luminoso alborear de la poes¡a romnica en la pen¡nsula, en su vertiente centro-atlntica. Figuras fundacionales de ese nuevo florecimiento de la po