Hace ya más de una década publiqué una serie de relatos cortos titulados Kavaranchel, barrio onírico que acaparaba una serie de personajes sencillos entre los que destacaba Juan Peletero García, K para los amigos. Expoeta, bebedor, guasón, de vuelta de todo, la casualidad y una lealtad, en conjunción a su talante, le involucran como postizo detective junto a su inseparable amigo y valedor Baldomero. De este cóctel nació la primera novela titulada El mal también bebe cerveza, con gran aceptación entre el público de las redes sociales y Amazon, que marcaba el comienzo para una saga que se mueve entre la sátira colectiva y la filosofía de las clases sociales más desfavorecidas. En esta segunda novela (La balada de los prescindibles), K vuelve a meterse en líos en pos de una justicia que parece ajena a los más invisibles de la sociedad. De lenguaje directo y ameno, entre la novela negra y la comedia más costumbrista, La balada de los prescindibles es un ejercicio literario que propone un guiño cómplice hacia el lector y una denuncia al hedonismo salvaje que invade el tiempo que nos ha tocado vivir.