José Félix Lequerica (1890-1963) fue alcalde de Bilbao, embajador en París y Vichy, ministro de asuntos exteriores, embajador en Washington y representante de la España franquista en las Naciones Unidas en Nueva York. Hoy, sin embargo, pocos conocen a un personaje que, hasta su muerte, fue el representante más significado del franquismo en el País Vasco. Su itinerario político se encuentra marcado por su enorme ambición en la obtención de cargos políticos, hasta el punto de que él mismo se denominó con orgullo como «carguista». Sus ideas políticas aparecen recogidas en cientos de artículos periodísticos que son aquí analizados con detalle para descubrir a un político que, lejos del liberal conservador que una cierta historiografía ha querido presentar, se encuentra en la órbita de un reaccionarismo extremo muy cercano al fascismo. Al margen de lo que dejó escrito, son conocidas sus alabanzas a Adolf Hitler en la alcaldía de Bilbao, sus persecuciones a los refugiados políticos en la Francia ocupada o sus andanzas en Estados Unidos para conseguir el reconocimiento diplomático de la España franquista. Hasta el final de sus días fue leal al régimen de Franco y repudió con vigor «el contubernio de Múnich» y cualquier idea de reconciliación con sus enemigos políticos.